TERAPIA TRANSPERSONAL

TERAPIA TRANSPERSONAL

Una terapia transpersonal será aquella que finalmente nos ponga en contacto con nuestra identidad esencial. En realidad, el término trans-personal hace referencia a lo que está más allá de la persona.

Desde esta perspectiva, la terapia es un viaje que se hace “acompañado” y cuya meta es “el sí mismo profundo” con todas sus sanadoras consecuencias. Por tanto, en psicología transpersonal, el término “terapeuta” significa “acompañante” y lo que realmente resuelve problemas es el crecimiento personal y la expansión de consciencia.

Las personas que usualmente solicitan terapia pueden considerarse individuos plenamente sanos que simplemente quieren ser más felices de lo que son. Se trata de personas que o bien están atravesando una crisis o bien desean examinar alguna cuestión de su propia vida y sentirse orientadas hacia un desarrollo integral que dé sentido a sus vidas.

Terapia transpersonal: fases de la terapia

Antes un trazar un plan y como punto de partida, toda terapia comienza por ayudar al sujeto en conflicto a poner fin al grado de sufrimiento que pueda padecer. Posteriormente y, una vez restablecido un cierto nivel de equilibrio emocional, el terapeuta transpersonal guía en el proceso de apertura de sus dimensiones interiores y, para ello, el plan terapéutico puede desarrollarse en tres etapas:

  1. Primera etapa: Conocimiento de la propia identidad Ego. A lo largo de esta etapa se entrena al sujeto a observar todos los matices posibles de su propio conflicto. Es decir, aprender a dirigir la mirada interior, incrementando el auto conocimiento y la consciencia de sus propios patrones mentales y emocionales. Dicho “darse cuenta” aborda los elementos psicológicos implicados que causan inquietud y en muchos casos sufrimiento. A partir de este punto, el sujeto comienza a ser capaz de asumir y aprovechar el inmenso caudal de oportunidad que su crítica “situación personal” ofrece. “Lo que más nos irrita de los demás es aquello que puede conducirnos a un mejor entendimiento de nosotros mismos”. (Carl Jung) 
  1. Segunda etapa: Reprogramación y relativización del propio Ego. En esta etapa el sujeto aprende a nombrar sus diferentes partes internas y proceder a recrear nuevos patrones de pensamiento de los que se derivará la vida futura de su yo personal. En esta fase, el sujeto aprende a conectarse con sus verdaderas necesidades y elegir lo que quiere vivir, constatando que lo que sucede en su mente se debe a un proceso íntimo de “interpretación de la realidad”. A partir de este punto, el sujeto por el simple hecho de devenir consciente abre un nuevo horizonte vital en cuya construcción ya puede intervenir y optar.“Lo importante no es lo que sucede sino como lo interpretamos”. (Lair Ribeiro) 
  1. Tercera etapa: Hacia la Esencia: A lo largo de esta etapa, el sujeto construye el puente entre su Ego o mente pensante y el nivel transpersonal o Identidad Esencial. Conforme se avanza, el sujeto se reconoce como Ser Espiritual que se manifiesta en la Conciencia Testigo. Desde este nivel, intuye la finalidad de su vida y el propósito de su propio devenir, de manera que los errores se perciben como experiencias no casuales de aprendizaje hacia el despertar de la conciencia. “No eres una criatura humana en una aventura espiritual, sino una criatura espiritual en una aventura humana”. (Theilard de Chardín)

Ámbitos propios de lo transpersonal Una vez aliviado el dolor y la inquietud que han motivado la iniciación de la terapia y una vez aprendidos nuevos patrones mentales que construyen un ego más feliz, la Psicología Transpersonal aborda aspectos tales como:

  • La búsqueda del sentido de la vida.
  • El ejercicio de la creatividad.
  • El ámbito de la intuición.
  • La experiencia interior de certeza.
  • La visión de lo que en realidad somos.
  • La capacidad de amar sin objeto, como estado de conciencia del propio sujeto.
  • El “desapego” o facultad de distanciarse del ego y observarlo.
  • El sentimiento de trascendencia.
  • La capacidad, de servir y amar a todos los seres sensibles.

Técnicas o ejercicios que se aplican en Terapia Transpersonal

La terapia transpersonal es una forma de «Yoga Integral». Por «Yoga Integral» se entiende al crecimiento desde las áreas:

– Física: Ejercicio físico, alimentación sana y consciente.

-Emocional: Gestión de una red social, relaciones conscientes, ejercicios de respiración.

-Mental: Reflexión, estudio, actualización de capacidades.

-Espiritual: Trabajo en la expansión de consciencia y el desarrollo del propio «darse cuenta»: Meditación ZEN, Yoga o Tai Chi, atención sostenida, vocación de servicio.

Cada sujeto y cada etapa correspondiente de la terapia requieren del entrenamiento de técnicas entre las cuales pueden destacarse:

– Respiración consciente.

– Estados de relajación profunda en los que se accede a áreas mentales que saben «lo que está pasando».

– Ejercicios de «regresión» hacia etapas anteriores en búsqueda de raíces y causas de patrones conductuales no deseados.

– Ejercicios de identificación con el Testigo interior.

– Observación y análisis de los procesos cognitivos de cada miedo.

– La práctica de la meditación ZEN.

Y otras muchas técnicas que entrenan al sujeto a distanciarse de sus contenidos mentales y movilizar el enfoque de la atención hacia áreas cognitivas deseables.

Logros óptimos de la terapia transpersonal

Transcurrida la primera etapa, el sujeto ha aprendido a observar y examinar su modelo mental. Aquella persona que anteriormente sufría ha aprendido a vivirse en los escenarios problemáticos sin mayor perturbación.

Es un ser humano que ante la circunstancia anteriormente conflictiva ya no echa la culpa a nada, ni a nadie, sino que mira el discurrir de su propia mente. Un ser humano que ha entendido el verdadero valor de la independencia emocional sin merma de la calidad amatoria de su corazón.

El sujeto ha devenido consciente de la capacidad de convertir su problema en una oportunidad de crecimiento y auto-consciencia. Un ser humano nuevo que ha ensanchado su horizonte interior e incrementado su capacidad de ser feliz.

Transcurrido el ciclo terapéutico, el sujeto se siente integrado y ya puede reconocer su «sombra» y por tanto aceptarla. El sujeto escucha a su naturaleza corporal y conoce mejor la programación histórica y familiar de su propio ego; se siente centrado y consciente de la impermanencia de los contenidos de su mente y de los fenómenos en general.

«La mente crea el puente, pero es el corazón el que lo cruza». (Nisargadatta)

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