CHAMANISMO E INCONSCIENTE

A menudo los alumnos de nuestros cursos de Chamanismo nos preguntan si el mundo que visitamos en los Viajes Chamánicos y el Inconsciente son el mismo “lugar”.

Preguntemos al Maestro

Si hemos de hablar del inconsciente nos tenemos que remitir a Carl G. Jung, uno de los fundadores de la psicología moderna, y sus teorías sobre el Inconsciente Colectivo concluidas de sus propias experiencias personales y profesionales como terapeuta y espiritista.

Jung estableció un paralelismo entre el mundo espiritual y el inconsciente colectivo y asemejó los espíritus con los arquetipos. Él habla de
los Arquetipos que pueblan nuestra psique y de cómo se puede interactuar con ellos a través del diálogo, las visiones y las sensaciones.

Definió a los espíritus como “complejos autónomos inconscientes que aparecen como proyecciones porque no tienen asociación directa con el ego”.

Entre 1912 y 1917, tras experimentar una gran crisis espiritual, Jung decidió adentrarse en los mundos del inconsciente colectivo para explorar las distintas dimensiones ocultas de nuestra psique. Fue entonces cuando conoció a energías psíquicas como Salomé, Elijah, Philemon y Ka, a las que definió como personificaciones de arquetipos del inconsciente colectivo.

Espíritus con Inteligencia Propia

Para Jung estos arquetipos o espíritus tenían inteligencia propia y conocimientos que le llegaron a ofrecer un profundo entendimiento de sí mismo y de su personalidad. Uno de los seres arquetípicos con los que más interactuó en su exploración del inconsciente y al que llamó su “gurú”, Philemon, le enseñó que existen cosas en la mente que nosotros no producimos, pero que se producen a sí mismas y tienen su propia vida.

Este fenómeno recuerda las iniciaciones chamánicas en las que, en visión, el maestro chamán introduce y presenta al neófito a los
que serán sus Maestros y Guías de la realidad No Ordinaria para que éstos le instruyan en las artes de sanación.


Chamanismo e Inconsciente

¿Quién está al volante?

Jung también contemplaba la posesión espiritual como una realidad y la explicaba psicológicamente como una “invasión de un complejo del inconsciente individual o colectivo que puede producir síntomas de depresión, ansiedad y alucinaciones”, en definitiva, psicosis o neurosis.

Esta teoría se asemeja a la creencia de los chamanes sobre la existencia de ciertos espíritus negativos (o ignorantes) -llamémosles también creencias o programas limitantes- que habitan en nosotros y que básicamente impiden nuestra felicidad y desarrollo personal.

Estas energías normalmente las hemos heredado de nuestros ancestros  consanguíneos que a su vez también las heredaron de sus familiares y del entorno cultural y social circundante más inmediato.

Es importante no alarmarse ni enfocarse en lo sensacionalista de lo “negativo” –o sea que niega y nos aleja de nuestra Verdad Última – y simple y llanamente poner la intención de liberarse de estas energías al ritmo que sea oportuno.

En las artes de sanación chamánicas se practican distintas técnicas enfocadas en la liberación de dichas energías como pueden ser las Extracciones, Cánticos, Limpias, Corte de Lazos y Ruedas Medicinales.

Yo conduzco

Jung, en sus sueños reveladores -“Big Dreams” como los llaman los aborígenes australianos- recibía indicaciones sobre la importancia de educar a estos espíritus ignorantes.

En el mundo chamánico aquel que presentaba síntomas de locura o esquizofrenia era llevado al chamán para que éste le enseñara a “educar” a los espíritus perturbadores y así se convertiría en el futuro chamán de la comunidad.

De ese modo, esta extraordinaria muestra de fuerza mental servía de prueba iniciática, pues sólo aquel que es capaz de someter a sus propios demonios será capaz de hacer lo mismo con los de los demás.

Con todo esto, vemos que las similitudes entre el mundo no ordinario de los chamanes y el inconsciente colectivo de Jung son considerables.

Los chamanes trabajan directamente con estos espíritus o arquetipos de ayuda para que obren en beneficio de uno mismo o de aquel que está en proceso de cambio.

Mentes

El inconsciente y sus habitantes

La ventaja de las culturas que crecen entre espíritus es que no cuentan con las resistencias mentales que tenemos los occidentales.  De hecho son educados desde niños a manejarse por el mundo de los sueños y reconocen, asimismo que sus habitantes son reales. Y nos sólo eso, sino que nos pueden ayudar a sanar y crecer:

Animales de Poder, Magos y Magas, Ancianos Sabios, Druidas y Chamanes, Unicornios y Pegasos, Dragones y Templarios, Ángeles y Arcángeles, Ancestros, Seres de Luz, Maestros Ascendidos…todos ellos habitan en nuestra psique, nuestra realidad no ordinaria o inconsciente.

Podemos acceder a ellos siempre que lo deseemos simplemente con la intención genuina de crecer y conocer. Sólo necesitamos aprender un poco de técnica, una voluntad determinada a trascender los límites impuestos por la razón y la frecuencia del tambor.

El encuentro con estas energías psíquicas nos permite acceder a la fuente de sanación que habita en cada uno de nosotros. Además accederemos al conocimiento profundo y universal de nuestra existencia y sus diferentes dimensiones.

También nos concede saber la procedencia de nuestras patologías y patrones de comportamiento negativos para que éstos sean transformados de manera práctica y efectiva. Todo ello requiere destreza y disciplina, superación de miedos e intención.

Concluyendo…

En definitiva, considero que lo importante no es saber si los mundos que visitamos en los viajes visionarios son el inconsciente o no.

Ciertamente, podemos entretenernos con  miles de conceptos y teorías perdiéndonos lo primordial. Esto es, que si aprendemos a bucear en el inconsciente o en el plano espiritual nuestro desarrollo se incrementará considerablemente. Y ésta es una realidad que simplemente Es.

Tantos sabios lo han dicho: «La vida es sueño», dijo el gran Calderón.

«Todo es Maya» nos regalan los maestros de Oriente.

”Aquel que mira hacia fuera; sueña. Aquel que mira hacia adentro; despierta”, dice Jung

Y, como dicen los chamanes, El mundo no ordinario es real, y esta realidad ordinaria, un sueño.

Feliz Senda y Feliz Sueño… ¡Ahó!

– Martín Ribes –

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